01 | Archivo

Archivo Cornellius

Encargos

Obra original realizada y vendida a lo largo del tiempo. Un registro de mi lenguaje gráfico y la referencia para pedir la tuya.

18 obras | Originales vendidas

Desliza cada obra para ver sus detalles y verla ambientada en un espacio. Las imágenes ambientadas son visualizaciones generadas con IA a partir de mis obras: la escala, el marco y el espacio pueden no corresponder a la pieza original.

Encargos | Obra original por encargo

Un lugar, una esquina, un edificio o un recuerdo de viaje, dibujado a mano en tinta y acuarela, con el mismo lenguaje de las piezas del archivo.

  • A421 × 29,7 cmUSD 250desde
  • A329,7 × 42 cmUSD 400desde
  • A242 × 59,4 cmUSD 650desde

Precios de referencia. El valor final depende de la temática, la cantidad de figuras y arquitectura, y el nivel de detalle.

Formas de pagoEn dólares por PayPal, o en pesos argentinos por Mercado Pago.

Cómo funciona

  1. 01Eliges una obra del archivo como referencia o me cuentas tu lugar.
  2. 02Te envío por correo una propuesta con formato y valor final.
  3. 03Con tu aprobación y el pago, en dólares o en pesos, dibujo la obra y te la envío.

La obra

  • Tinta y acuarela sobre papel de calidad artística
  • Obra original firmada
  • Certificado de autenticidad
  • Pieza única, sin reproducciones

El envío

  • Embalaje protector diseñado para la obra
  • Tubo rígido o empaque adecuado al formato
  • Tarjeta de agradecimiento Cornellius

Cuéntame qué te gustaría que dibuje.

Encuentro 002 | Humberto, de México

El café de la calle Bolívar.

William y Humberto sentados en una mesa de café en San Telmo; Humberto sostiene el dibujo del café
Humberto y el café dibujado | San Telmo

Era un miércoles soleado, a media mañana. Estaba dibujando un café en la calle Bolívar cuando se acercó un señor con acento mexicano.

—¿Eres artista local? ¿Qué estás dibujando?
—Ese café.
—Me lo quiero llevar. Déjame ir al hotel y vuelvo.

Volvió cuando estaba terminando. Nos sentamos en una mesa con su esposa, le dediqué el dibujo, lo empaqueté con una tarjeta y conversamos un rato. Humberto era un hombre educado, de esos con los que la charla fluye sola. Nos sacamos unas fotos y cada uno siguió su camino.

Ocho cuadras después, al salir de una tienda, Humberto y su esposa pasaban por la puerta. «Qué casualidad.» Media hora más tarde, cerca de la avenida Belgrano, nos volvimos a cruzar en una esquina.

El domingo pasó frente a mi puesto en la feria de San Telmo. Quería llevarse otro dibujo; esa vez se lo regalé. Hablamos de tantas coincidencias y llegamos a la misma conclusión: por algo será, y si no lo sabemos ahora, lo sabremos más adelante.

Antes de irse me invitó a Hidalgo, en México. Acepté con gusto. Intercambiamos contactos, y ahí quedó la historia, por ahora.

¿Quieres vivirlo en primera persona?